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domingo, 11 de febrero de 2018

En Manizales, el orgullo patrio se sintió a flor de piel
Egan Bernal se coronó campeón de la primera edición de la Colombia Oro y Paz 2.1

Si vivir los triunfos de los deportistas colombianos a la distancia es emocionante, poder experimentarlos personalmente es inolvidable. Así como hechos económicos, políticos y militares han patentado la historia del país, lo que ocurrió entre el 6 y el 11 de febrero de 2018 quedará enmarcado en la memoria nacional.

El paso de la caravana ciclística de la carrera 2.1 Colombia Oro y Paz por los departamentos del Valle del Cauca, Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas fue la confirmación de que el deporte se convirtió en la mejor carta de presentación de la nación frente al mundo. La presencia masiva de aficionados en las carreteras, las extensas llanuras y las accidentadas montañas adornadas con la bandera tricolor, el apoyo incesante durante cada etapa, la confianza de la Unión Ciclística Internacional y el espectáculo que brindaron los corredores, dejaron huella desde el primer día de competencia en Palmira hasta la llegada este domingo a Manizales.  

El ciudadano de a pie lloró, se emocionó y festejó la posibilidad de tener a sus ídolos a pocos metros de distancia, dando las mismas muestras de talento y esfuerzo que despliegan en las grandes vueltas en territorio extranjero. “Fue un sueño cumplido. Cuando la Federación Colombiana de Ciclismo fue a plantearme la posibilidad de traernos la carrera, inicialmente pensé en la capacidad que teníamos para organizar un evento de tanta magnitud, pero además tenía la incógnita de la respuesta de la ciudadanía ante una inversión tan grande del Gobierno Nacional y de Coldeportes”, expresó Clara Luz Roldán, directora del ente rector del deporte en Colombia. (Escuchar audio)
  

La postal que permitió inmortalizar Manizales le puso lo que le faltaba a una historia con comienzo y final feliz. Más de cien mil personas esperaron al pelotón para brindarle el calor humano que bien sabe dar el colombiano. Y los protagonistas respondieron como mejor saber hacerlo, sobre sus bicicletas. Los 187,8 kilómetros que recorrieron desde Armenia hasta la capital de Caldas fueron vibrantes, más cuando la montaña los exigió al límite.  

En el barrio Chipre, además de la meta, a los corredores los esperaba el respeto y la admiración de sus seguidores. El primero en recibir la gratitud del público fue Dáyer Quintana (Movistar Team), quien alzó los brazos como vencedor de la sexta etapa tras cuatro horas, 22 minutos y 11 segundos. Detrás suyo arribaron Egan Bernal, quien a la postre se coronó campeón de la carrera, y Sebastián Henao, tercero en la fracción.  

“Que nuestro pueblo haya tenido la oportunidad de ver a gran parte de los mejores ciclistas del mundo, que son colombianos, hizo que tantos esfuerzos valieran la pena. Me queda la satisfacción de que logramos darle un impulso a uno de los deportes más importantes de Colombia, el ciclismo”, agregó la máxima dirigente deportiva del país.  

La primera edición de la carrera 2.1 Colombia Oro y Paz solo dejó alegría a su paso, y los resultados mucho más, pues se revalidó el poderío del ciclismo nacional. A la gesta de Bernal se sumó el segundo lugar en la general de Nairo Quintana y el tercero de Rigoberto Urán, así como el cuarto puesto de Sergio Luis Henao y el quinto de Daniel Felipe Martínez, todos con el sello tricolor.  

Colombia, un anfitrión de lujo  

La reacción de la directora de Coldeportes y los miembros del Comité Ejecutivo de la Federación Colombiana de Ciclismo tras el cierre de la carrera dejó claro que se cumplió el objetivo. “Se siente un orgullo muy grande haberle respondido a la Unión Ciclística Internacional, porque presentar un evento de esta magnitud en un país que viene de un proceso de paz, no era fácil”, agregó la funcionaria.  

La confianza del máximo ente del ciclismo fue la respuesta al renacer del país. “Por eso el nombre de la carrera: Oro porque hoy lo somos en el mundo entero gracias al deporte y Paz porque Colombia entera, después de 50 años, tiene la oportunidad de mostrar todas sus virtudes”, señaló.  

El momento que vive la nación fue uno de los garantes para que la competencia pudiera trasladarse por zonas en las que en épocas anteriores solo lo hacía el conflicto, de ahí la reflexión de la directora de Coldeportes, quien concluyó: “Todas las etapas para mí fueron grandiosas, pero el paso por el Cauca fue especial porque por años fue un departamento estigmatizado, lleno de violencia, y lograr ver a los ciclistas transitando por esta tierra lo pagó todo.

Prensa Coldeportes

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