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viernes, 02 de junio de 2017

La actividad física se lleva en la sangre
Dos hermanos participaron por distinto departamento del V Curso Nacional de Coldeportes que finalizó este viernes en Restrepo

En la concha acústica de Restrepo Meta ya los ánimos estaban a tope. El calentamiento había sido un éxito y ya la sesión de actividad física parecía llegar a su punto más alto en intensidad y conexión entre quienes la orientaban y la masa multicolor de usuarios. Pero a un costado de la tarima, una pareja parecía ir en contravía, tener su propia rutina, más allá de que ella luciera el uniforme de Arauca y él tuviera el de Norte de Santander.

Es común apreciar en cualquier encuentro de Actividad Física de Coldeportes el compañerismo hecho hermandad. De ahí que la imagen no causara mayor sorpresa en el evento masivo que se celebró el jueves en la tarde noche en el municipio llanero que reunió durante la semana a 350 gestores y monitores de Hábitos y Estilos de Vida Saludable de todo el país. Lo que sí despertó asombro es que al preguntarles el porqué de su sesión particular, se descubriera que compartían no sólo la pasión por el movimiento corporal, también los mismos apellidos: Ortiz Sanguino.

Yenny Alejandra y Wilson son hermanos. Nacieron en Cúcuta. Ella, 11 años menor,  a sus 23 se estrena como monitora HEVS en Arauca este año, mientras él completa seis temporadas en el programa, lo que le ha permitido ser gestor de Norte de Santander desde 2015. Y este Curso Nacional es el primero que viven juntos. Inolvidable por demás.

También resulta entrañable el génesis de este sueño compartido. Y la consentida de la casa se encarga de recordarlo: “Mi hermano empezó como monitor y yo era usuaria suya, me gustaba estar en sus sesiones y ya ahí, al notar la motivación, verlo cómo se empeña y la forma en que hace tantas cosas y con dedicación, me terminaron señalando el camino”, afirma esta administradora de empresas. (Escuchar Audio)


Wilson vino a experimentar lo que es el orgullo ilimitado cuando la vio en tarima el jueves, frente a 700 personas y dirigiendo la que era su primera sesión. “Se hizo más que especial el momento, llevábamos tres meses sin verla, sólo en fotos o videos desde que se radicó en Arauca, traté de apoyarla lo más que pude y respondió de gran forma, así que lo vivimos como un triunfo familiar”, dice con los ojos a punto de hacerse agua por la emoción.


Yenny no oculta que extraña Cúcuta, a sus padres y otros ocho hermanos, pero en Arauca también encontró una familia. “La satisfacción de estar en este curso es muy grande porque he recibido el apoyo de todo mi equipo, en el municipio de Arauca armamos un grupo fraterno muy bonito y los otros monitores me han apoyado bastante. Es un ambiente muy acogedor, la gente te da la mano y colabora como si te conociera de toda la vida, así que estoy muy amañada y agradecida con Dios”, afirma mientras se abraza con todos y cada uno de sus compañeros.

Es cariñosa y así lo destaca su hermano, quien dentro de tantos consejos, le recalca a diario “que sea humilde, que como dice el coordinador nacional Óscar Lozano, se unte de pueblo,  hable con la gente, que se entregue a los usuarios con responsabilidad y puntualidad porque eso permite que la comunidad la quiera y acepte”.

Yenny es receptiva y también agradecida con cada oportunidad que tiene de crecer personal y profesionalmente. Por ejemplo en este V Curso Nacional de Actividad Física Dirigida Musicalizada de Coldeportes, en el que “se adquirieron muchos conocimientos por parte de los coach, bastante calificados y ahora esos conceptos, además de las experiencias de los demás compañeros del país, deben replicarse en el país para que Colombia sea más activa y saludable”.

“Tanto Cúcuta como Norte de Santander estamos entre los primeros programas del país y los monitores van creciendo a través de las capacitaciones, sobresalen en las pruebas físicas, técnicas y teóricas, lo que les permite una visión más grande del programa y Coldeportes se los reconoce al enviarlos a distintas regiones del país”, reafirma Wilson, licenciado en educación física, recreación y deporte, especialista en entrenamiento deportivo y magíster en ciencias de la actividad física. (Escuchar Audio)


Él completa varios encuentros nacionales, pero este marca un antes y un después. Y es que varias casualidades vivieron con su hermana estos cinco días en el Meta que, si se hubiesen planificado con anticipación, no habrían resultado igual. Como que compartieran el mismo salón de clases durante el encuentro, que él sacara la balota en el sorteo para que ella dirigiera por siete minutos la sesión del evento masivo o que tras su presentación, el gestor sucediera a la monitora en tarima.

Este viernes madrugaron más de lo habitual para compartir el desayuno y luego asistir a la sesión de Gimnasia Psicofísica. Después vino la profundización con el ágora de artes marciales mixtas, el refuerzo académico y el panel de cómo lograr el éxito en las sesiones de Actividad Física Dirigida Musicalizada. Y finalmente lo que menos deseaban, la despedida.

“Esperar el próximo encuentro o unas vacaciones para vernos de nuevo”, dijo con ilusión Wilson, mientras ella prefirió un gesto antes que palabras. Un abrazo selló este reencuentro inolvidable. La nostalgia porque cada quien tomara un camino diferente fue inevitable, pero aún mayor resultó la satisfacción de apoyarse el uno al otro. En definitiva, disfrutaron y, lo mejor, aprendieron juntos.

Prensa Coldeportes

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